Arequipa/Leyendas/Historia/Curiosid ...

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cosas curiosas sobre arequipa


COSAS CURIOSAS DE AREQUIPA QUE QUIZAS SABIAS O QUIZAS NO

 

Por: Pablo Nicoli Segura.

 

Desde el 2001 a la fecha he publicado 13 libros, de los cuales 8 se ocupan de la historia, anécdotas, mitos y tradiciones de Arequipa. Aquí les hago una relación de cosas curiosas que creo puedan gustarles.


-Sachaca significa lugar de árboles. En la antigüedad era conocido como tierra de duendes (al igual que Cayma); sobre estos últimos se decía que aquellas mujeres que tenían relaciones fuera del matrimonio y no se arrepentían, sin saberlo, orinaban duendes.

-Nadie sabe, pues no se han encontrado documentos históricos, dónde fue enterrado Garcí Manuel de Carbajal, el fundador de Arequipa, fallecido en 1552.

-El nombre del río de Arequipa, Chili, podría haberle dado el suyo al país del Sur: Chile. Según consigna el historiador chileno Ricardo Latcham, el nombre lo llevó a tierras araucanas una expedición conquistadora que llevaba indios del Perú y que presumiblemente partió de Arequipa.

-Antes de la construcción del cementerio de La Apacheta (que significa montículo de piedras) existía uno más antiguo en el distrito de Miraflores. Dicho camposanto nunca fue exhumado del todo. Algunos vecinos que viven actualmente por el mercado de La Chavela, dicen haber hallado tumbas centenarias debajo de sus casas.

-La primera corrida de toros que hubo en Arequipa se dio en la Plaza Mayor de nuestra ciudad. Se cerraban las cuatro esquinas para evitar que el toro escapara. Las primeras peleas de toros se remontan al año 1881.

-La beata arequipeña Sor Ana de Los Ángeles Monteagudo llegó a ser  Priora del convento de Santa Catalina. Esto le valió el sufrir atentados contra su vida, cuando trataron de envenenarla con comida dispuesta ex profeso.

-Las canteras de sillar de Arequipa no provienen del Misti, como lo cree mucha gente, sino de las erupciones milenarias de su vecino el Chachani. Incluso en dichas canteras se puede apreciar un sillar blanco y otro rosáceo. El Misti tiene dos cráteres y el Chachani 10.

-La famosa leyenda "arequipeña" de Mónica no tiene por origen nuestra ciudad; existe otra más antigua contada por siglos en Toledo-España y conocida como La Dama de los ojos sin brillo; es la misma sólo que antes se relataba con capa y espada, además de carruaje. La versión arequipeña es de la década de los 60/70 y se representaba con casaca de cuero y moto. Se cuenta además en Buenos Aires y otras ciudades latinoamericanas como propia. Quizás lo más anecdótico de la leyenda de "Monica", es que su supuesta tumba es visitada por las personas que se inscriben en los tour guiados que se realizan, nocturnamente, al cementerio de La Apacheta.

-El famoso Tuturutu que se yergue sobre la pileta de la Plaza de Armas fue desmontado por varios años a inicios del siglo XX. Luego repuesto por pedido popular aproximadamente en 1918.

-A consecuencia de la erupción del volcán Huaynaputina en 1600, Arequipa estuvo cerca de tres días sin ver la luz del Sol; gases, cenizas y nubes oscuras la cubrieron. Existe un cuadro al óleo en la entrada de la iglesia de Cayma que lo registra.

-Al Misti no siempre se le conoció por ese nombre, en la colonia se le llamó El Sinaí peruano.

-Cuenta la tradición que al antiguo barrio de San Lázaro se le denominó con este nombre por un caso curioso acaecido entre los conquistadores españoles a su arribo por estas tierras. Sucede que uno de tantos cayó enfermo y falleció. Según se refiere al poco tiempo de considerársele cadáver volvió a la vida, como el Lázaro de los evangelios.

-Recorremos tantas veces y cada día los mismos lugares y calles de la ciudad, que por momentos olvidamos la belleza o singularidad de ciertos monumentos coloniales o republicanos. Paseando un día en compañía de un turista extranjero me preguntó este, si aquel castillo que veíamos a un costado (se refería al que sirvió de cárcel en la Av. Siglo XX), había sido construido en la conquista. A él -al turista- le llamó la atención un edificio -más bien republicano de 1908- que pensó de varios siglos. Y me hizo reflexionar ¿si no sería bueno poner en valor dicho monumento, hoy menospreciado y descuidado, en pleno centro de Arequipa?

-En años anteriores y aproximadamente hasta la década de los setenta, aún podían verse murciélagos habitar por los portales de la Plaza de Armas. Algunos tomaron por residencia las torres de la Catedral y ciertas casas y tiendas de los alrededores.

-La actual plaza Santa Marta, hace unas décadas, llevaba por nombre: plaza España. Al parecer un ex alcalde de padre español (José Miguel Forga) pidió se le rebautizara con este nombre y para lo cual obsequió la pileta y al famoso Neptuno de mármol que se ubica en lo alto.

-Según el historiador arequipeño Dante Zegarra López la tradicional pintura que todos conocemos de Sor Ana de Los Ángeles Monteagudo, no es en realidad su retrato, sino el de otra monja.

 

 

-Existe una réplica en madera de la escultura del demonio del púlpito de la Catedral hecha para ser obsequiada a los hermanos recoletos en la primera mitad del siglo XX (entre 1938 a 1940). Los responsables de la iglesia de la Recoleta nunca la aceptaron. La familia Calle, cuyo abuelo artesano la confeccionó, aún la mantienen en su poder.

-En 2008 la Beneficencia de Arequipa, institución que se encarga del cuidado y  administración del cementerio de La Apacheta, empezó a realizar trabajos de albañilería en lo más profundo de dicho camposanto con el propósito de habilitar una nueva puerta en este sector. Al remover algunas tumbas judías (pues también las hay en dicho cementerio Católico) de finales del siglo XIX y comienzos del XX, descubrieron con asombro que los deudos de aquellos difuntos habían enterrado a sus parientes de pie. La explicación a esto no concuerda con las tradiciones mortuorias de la religión judaica.

-El famoso Tuturutu que junto a la pila de la Plaza de Armas fuera obsequio del obispo Don Juan Cavero y Toledo en 1735, originalmente miraba hacia la Catedral, según dibujos del siglo XIX. En algún momento se le giró de su emplazamiento original y la estatuilla apuntó el rostro hacia los portales de La Municipalidad. En otro momento de la historia de Arequipa alguien debió romperle un brazo, pues por años hasta 2001 mantuvo una mano soldada a su antebrazo (aunque pocos notaron esto) y fue el ex Alcalde Guillen quien, una vez más, lo hizo desmontar, refaccionar y acoplarle el brazo faltante. Así que el Tuturutu tendrá  cerca de dos siglos y medio, pero uno de sus brazos es apenas del siglo XXI.

Miguel de Cervantes, autor del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, se escribió correspondencia con un poeta español que residía, en ese entonces, en Arequipa (*). En una de sus novelas pastoriles La Galatea, Canto a Caliope, dice textualmente: "En Arequipa, eterna primavera". Una expresión por las que también se les conocen a las ciudades de Arica (Chile) y Trujillo (Perú).

(*) Se refiere a Diego Martínez de Ribera.

-Cuando era niño mis padres me llevaban siempre a misa de 5 p.m. en la Catedral. No sé el motivo, pero siempre terminábamos sentados junto al púlpito, junto a la talla de Lucifer que se enrosca de dolor debajo del mueble. Un domingo de tantos, me acerqué a la puerta tallada que se halla a espaldas de la grotesca escultura y noté que la madera del piso estaba desgastada. Descubrí que allí había una verdadera puerta y no lo que yo había tomado como parte del decorado con una puerta falsa. La empujé y cedió, descubrí  un subterráneo. Volví a cerrarla, pues mis padres me llamaron. Por años quise indagar más sobre el asunto, cuando ya adolescente volví a abrir la puerta, el subterráneo estaba cubierto por una madera, presumiblemente  clavada. Hace apenas dos años fuimos a la Catedral con un amigo y conocedor él de cuanto he referido aquí, traspasó la baranda que hoy existe, abrió la puerta y se metió al interior. No pasó un minuto que un seguridad se percató del asunto y nos echó del recinto.

-"Arequipa y sus misterios" fue el primer libro que edité en 2001. Usé 600 dólares que guardaba para ser usados antes de un año. No le conté de la publicación a mi esposa, no lo hubiera consentido. Pero cuando los 1000 libros me fueron entregados, ya no hubo forma de cubrir el asunto. Recibí un sermón y por supuesto no pude defenderme del mismo, sabía de amigos que habían publicado, y después de seis años, aún guardaban buena parte de los ejemplares. En aquel entonces yo trabajaba en el diario Arequipa Al Día, con los señores Mendoza, quienes decidieron apoyarme gratuitamente con la difusión de mi libro por Tv local canal 09, medio de su propiedad. Un amigo me hizo el comercial, probablemente el primero que se hizo de un libro arequipeño en spot televisivo de 60 segundos en nuestra ciudad. Asimismo aproveché que yo tenía una librería en la calle San José y los ofrecí allí. Antes de seis meses ya había vendido los 1000 ejemplares. Recuperé los dólares y pude lanzar una segunda edición, y luego otra y otra. Al día de hoy, Arequipa y sus Misterios suma cerca de 25 ediciones consecutivas con el sello de Editorial San José y mi segundo libro Arequipa Fantasmas y Leyendas, tiene 23. El Semanario El Búho me calificó, unos años después, como el autor más vendido residente en la ciudad. Una gran motivación para un escritor.

-El famoso "castillo" de Mollendo (castillo por tradición) realmente no era sino una casa de verano construida por el empresario arequipeño José Miguel Forga Salinger. Se le conoció primero como la casa Miramar. Posteriormente a la edificación original, el propietario mandó construirle la torre (para una vista más esplendorosa del mar) lo que le confirió un aspecto de castillo. /

 

 

GIRA NOCTURNA POR EL CEMENTERIO DE LA APACHETA

 

Por: Pablo Nicoli Segura.

Recibí el llamado a mi celular un día cualquiera de la semana y una vez contesté, del otro lado alguien se presentó como coordinador del programa el Videógra..., que emite un conocido canal de Tv de Arequipa. La propuesta era de lo más inesperada:

-Señor Nicoli -me dijo la voz- vamos a grabar un programa sobre el cementerio de La Apacheta, tenemos los permisos correspondientes de la Beneficencia Pública y será de noche.

Quedé mudo por unos segundos. Ya en otra ocasión me había pasado algo parecido, pero los recuerdos no fueron muy buenos, o mejor dicho fueron memorias de ultratumba que no me dejaron dormir tranquilo un buen tiempo.

La cita se concretó y de pronto me vi reunido a las puertas del camposanto a eso de las 9 de la noche, con un grupo de 4 o 5 jóvenes armados de sus cámaras, luces y equipos dispuestos a penetrar al cementerio y robarle la paz a los difuntos.

La idea era simple. Me dijeron que visitaríamos la tumba de Mónica (me reí), la de Víctor Apaza y la parte más recóndita del lugar: el pabellón de los suicidas, además de darnos un paseíto por las tumbas de los judíos que fueron enterrados por aquellos lares entre los siglos XIX Y XX.

Una vez nos presentamos en la caseta de entrada, se nos asignó a un vigilante para acompañarnos. De seguro nadie entra sólo y menos con media docena de perros dispuestos a mordernos en el primer descuido. Mientras caminábamos y la filmadora hacía lo suyo, me disparaban todo tipo de preguntas relacionadas con la historia del cementerio construido en 1833 (que dónde está la tumba de Melgar, sobre el significado del nombre Apacheta, etc.) y las leyendas que se tejen en torno al mismo. De pronto llegamos a un sector bastante macabro en donde en medio de lápidas, cruces y flores marchitas y pisoteadas se descubría una tumba doble y, dentro de esta, se consignaba un nombre: Mónica... (no recuerdo los apellidos, no tiene relevancia). Según el responsable del programa, esa era la Mónica de la famosa leyenda arequipeña. Entonces me reí una vez más y les expliqué que aquella supuesta leyenda no era propia de nuestra ciudad, pues se contaba en muchas partes de américa con ciertas variantes, pero que según mis investigaciones, la más antigua de estas era la contada en el siglo XV en la ciudad de Toledo, España y en donde aún se le conoce como la leyenda de: La dama de los ojos sin brillo. Sin duda habían sido los conquistadores españoles los responsables de traer la tradición oral al nuevo continente y el tiempo y los crédulos, de contarla y actualizarla hasta hoy. Antes se contaba con capa y carruaje, y hasta hace unos años con casaca de cuero y moto.

Los jóvenes quedaron decepcionados con mi respuesta, pero igual no perdieron el tiempo y siguieron filmando la tumba, encendieron una vela para darle ambiente y colgaron la casaca de cuero en una esquina. Supuse que de alguna manera arreglarían el impase a la hora de editar el programa. De allí nos dirigimos siempre en grupo y acompañados por los perros guardianes que de vez en vez nos gruñían, al segundo punto, el de Víctor Apaza. Aquí sólo les expliqué que se trataba de una historia real y que fuera del hecho anecdótico de que la devoción popular hubiera convertido en santo a un "supuesto homicida" (propiciada por alguna señora de barrio que oró frente a la tumba -para pedir un favor- y a la cual las cosas le fueron mejor), no había nada más de tradición o leyenda en este personaje en particular. Lo más rescatable de aquel lugar fue que el camarógrafo y sus ayudantes estuvieron bastante más nerviosos de lo normal (o al menos más que minutos antes) y de cuando en cuando me preguntaban si yo no tenía miedo a los cementerios y a los muertos, mientras miraban las sombras de los árboles y los mausoleos en uno y otro punto.

-Claro que me asusto, como cualquiera -les respondí. Y seguí hablando de leyendas (*)  y sobre lo que yo pensaba de la vida y la muerte en el más allá. De allí nos fuimos a lo más profundo del cementerio y aproveché para tomarle fotos al lugar y a sus pasajes misteriosos.

Por último llegamos al pabellón de los suicidas, donde ya entrada de lleno la noche, el frío nos hacía temblar más que por el estremecimiento natural de la hora y el lugar. Hablé otro tanto sobre mis recuerdos de niñez, cuando dicho sector era sólo una fosa común y que en las últimas décadas se había recuperado en nichos elevados. Muy cerca estaban también esperando su turno los difuntos judíos que al parecer no solo el tiempo, sino sus descendientes, han olvidado; lo digo por lo abandonado que se ven aquellas piedras de granito con apellidos extraños y sin cruces, como es lógico.

Después de esto les dije:

-Bueno, hemos cumplido. Creo que aquí tienen suficiente material para dos programas -y ellos sonrieron en complicidad.

Pero claro, la sorpresa final me la llevaría yo, cuando unos días después miraba el programa en cuestión por Tv. y observaba como esas tres horas de paseo nocturno por el cementerio de La Apacheta, con un suculento aporte de datos explicados y leyendas contadas y, como no, de filmación, se había convertido en 12 minutos -o menos- de emisión que me dejó con ganas de llamar a la competencia televisiva y volver a las andadas.

 

(*) Como aquella del conductor que dejó a un pasajero a las puertas del cementerio y cuando viendo que no regresaba a pagarle su cliente, decidió entrar a buscarlo, y lo encontró rezando de espaldas y frente a  una tumba ignorada, le tocó el hombro y la vestimenta/capucha y allí mismo se desmoronó en docenas de huesitos.

 

ATLANTES Y GIGANTES, DIOSES Y SIRENAS EN AREQUIPA

Detalle Catedral de Arequipa

"El hombre de hoy, en el fragor del trabajo continuo, casi nunca

mira lo que le rodea. Por eso, se le ocurre, una de las más bellas creaciones de la

arquitectura clásica, LOS ATLANTES, los que  llaman su atención".

 

 

 

 

 

Por: Pablo Nicoli Segura.

Email: nicoli_pablo@hotmail.com

 

Siempre he tenido debilidad, o cierta preferencia por las esculturas clásicas, que por alguna razón, y desde niño, me han dado la extraña sensación de que en ciertos momentos cobrarían vida o se echarían a andar. Tengo algunos cuentos publicados con esta idea. De allí mi afición por  todo lo que tenga que ver con el tema a continuación presentado.

Poco o nada se ha escrito sobre los dos atlantes, o esculturas arquitectónicas, que se ubican, uno a cada lado de la ventana superior que se encuentra encima del ingreso principal de la Catedral de Arequipa (VER FOTOS, arriba). Y si poco se ha dicho al respecto, es porque al mostrar -dichas esculturas- dimensiones más o menos naturales, además de estar ubicados a una altura medianamente considerable, la gente no repara en los mismos, sumado a que su falta de coloración los camufla con el frontis de la iglesia mayor. Sin duda es un detalle de la fachada único en Arequipa y de notoria influencia clásica, representaciones que seguramente fueron colocados allí por orden del maestro cantero Andrés de Espinoza, quién diera inicio a la  construcción de la catedral en 1624 y que incluso resistieron incendios y terremotos posteriores. Se trata de dos figuras humanas con las manos alzadas junto a la cabeza, como sosteniendo parte de la estructura o ábaco, poseen un cuerpo indefinido, entre el de hombre y de niño, pero con rostro decididamente adolescente, las piernas son inexistentes y se pierden en un detalle de follajería, abdomen crecido, quizás producto del esfuerzo de sostener el peso, cabellos ondulados, y están desprovistos de ojos, sólo unos cuencos vacios, lo que les otorga una expresión de frialdad. Estas esculturas tan particulares y únicas en nuestra ciudad fueron la imagen que presenté en la tapa de mi primer libro Arequipa y sus Misterios que en su primera edición de 22 que lleva hasta hoy, era un libro azulino y con uno de dichos atlantes (de la Catedral) que por cierto casi nadie reconoció.

Dichas esculturas   de nuestra iglesia mayor nos hacen recordar -por su origen mitológico- otra no menos importante que se sostenía encima de la casona ubicada en la esquina de las calles San José y Peral -se trataba de una  escultura del dios atlas cargando sobre sus hombros el mundo- , edificación construida en la primera quincena del siglo XX (VER FOTOS, abajo) (aún existente y reformada, salvo la escultura que fue retirada luego que se quedara colgando, peligrosamente, a consecuencia del terremoto del año 58), sólo podemos hacer notar que la familia que mandó construir esta propiedad o quinta, apellidaba justamente Espinoza. ¿Se trataba de descendientes del constructor de la Catedral o sólo es una casualidad?

Ahora bien, a tan sólo una cuadra y pasos de distancia, se yerguen otras figuras clásicas que representan a dos sirenas (trabajadas en piedra sillar) y que están ubicadas en la portada lateral de la iglesia de la Compañía de Jesús -la que se mira de la calle Álvarez Thomas-, imágenes que son bastante más conocidas por la gente y promocionadas por el turismo de hoy, estas  deidades mitológicas acompañan a otra imagen central, la de Santiago ecuestre matando moros.

Otro detalle, la pileta de la Plaza Santa Marta también alberga a otro dios, esta vez romano, Neptuno (el Poseidón griego) obsequio del otrora Alcalde Don José Miguel Forga Selinger, en 1924. La escultura del dios oceánico fue confeccionado en Italia en el siglo XIX en mármol de carrara y formó parte inicial del adorno clásico de la casa de la familia Forga en la ciudad italiana de San Remo, de dónde se trajo para ser donada y erigida en la Plaza en cuestión, que se le designaba hasta hace unos años como España, puesto que el ex Alcalde tenía esa nacionalidad (*).

Neptuno, junto a los otros personajes ya citados, concluye nuestro corto paseo por los lugares que suman esculturas mitológicas en nuestra ciudad, salvo que usted, amigo lector, nos aporte la suya.

Para concluir, un pedido, la iglesia local podría poner en valor los dos atlantes de la fachada de nuestra Catedral, ya sea dándoles una tonalidad diferente al conjunto y que resalten o atrapen la mirada, o bien, iluminando estas dos representaciones arquitectónicas de manera dirigida, con reflectores nocturnos.

(*) Se trata del mismo personaje que mandó construir el famoso Castillo de Mollendo, que se ubica frente al mar y que en sus mejores tiempos lucía una serie de esculturas clásicas.

 

 

 

FOTO DE ORIGINAL DE 1920 DEL CITADO ATLAS AREQUIPEÑO.

 

Agregado: Las fotos de abajo pertenecen a una casa de Mollendo (Arequipa) -calle Blondel 341- donde se aprecia dos sirenas de aprox. 0.70 cm de alto. Probablemente la única casa de esta ciudad portuaria con un detalle arquitectónico tan ajeno a nuestro arte. Uno de sus residentes de verano, nos dijo que bajo la casa encontró una gran cantidad de carbón (bajo el piso y formando parte de los cimientos). Ignoramos el porque de esto y el uso  que se le pueda haber dado. ¿Algo de misterio no?

 

 

 

 

MITOS DE AREQUIPA

 

DOS MITOS EN TORNO A AREQUIPA

 

LA CUEVA COMEGENTE.

 

 

Dentro de los mitos arequipeños se encuentran los de Cayma. Cuentan los antiguos pobladores de estas tierras altas, cercanas al Chachani, que desde épocas que se pierden en la memoria de los abuelos, se decía de una cueva -otras versiones hablan de varias- que se ubicaban a las faldas de la montaña de nieves perpetuas y que atrapaba a la gente en su interior. Era algo así como la garganta del Chachani, o una de tantas que ayudados por los extraños cantos que profería la zona -probablemente por acción del viento- atraía la curiosidad de los arrieros que circulaban por la zona de paso a la sierra interna de Arequipa. Por supuesto también los había que habiendo escuchado sobre el famoso Tesoro de los Jesuitas, enterrado según las leyendas en las inmediaciones del ya citado Chachani, se acercaban a dichos parajes con la intensión de hacerse ricos de la noche a la mañana, siendo presas, una vez al interior de la montaña, de un estado extraño -diríase cataléptico, dormido- en el que parecían muertos; pues no se movían, ni respiraban, no obstante su sangre se mantenía caliente, aunque el corazón no les palpitara más. Era como si la montaña le hubiera quitado la vida; pero a la vez conservara el cuerpo congelado; pero como ya lo hemos dicho, inexplicablemente caliente e incorrupto.

 

 

LAS MONTAÑAS

 

Sobre los mitos de las montañas de Arequipa existen variadas versiones, desde la presencia de seis hermanos o Apus (Ampato, Coropuna, Sabancaya, etc.) que encontrando el mejor lugar dónde quedarse a vivir, decidieron en cruenta lucha,  ganarse el derecho por esta tierra, hasta la de la montaña o progenitor dormido que dejó su cuerpo sobre el Pichu Pichu para recuerdo y veneración que le harían sus hijos. No obstante hemos elegido la que nos pareció más rica en su simbolismo y contexto.

 

Cuentan los mitos de un pasado ya remoto, que al inicio de los tiempos una montaña (el Apu Pichu Pichu) se enamoró irremediablemente de su vecina (el volcán Chachani) y que los dioses no vieron con buenos ojos esta relación; pues sus razas no eran las mismas, siendo el primero de roca y el segundo de nieve, así que decidieron levantar un guardián en medio de los amantes y así nació el Misti (*), que hasta hace unos siglos era el Apu que no tenía un único nombre. Fue así que el Pichu Pichu renegó contra la pacha mama y blasfemó contra los dioses que alumbran el cielo de día y de noche, por lo que la Pachamama se vengó y el cielo se abrió en turbias cataratas, de manera que el Apu varón, poseído por el miedo, cayó de espalda sobre la cumbre más alta y quedó convertido en piedra y dormido en el lugar hasta el final de los tiempos (El indio dormido).

 

(*) El nombre Misti no tiene que ver con su nombre original. Más bien, cuentan los mitos que el Misti tenía otra denominación: el Machu Putina que significa "el viejo volcán", mientras que Misti, significa "blanco" (como el volcán siempre tuvo nieve le llamaron así). Pero los nativos de la zona le quitaron el nombre original como castigo, por haber erupcionado.

Otra versión da cuenta de que "Misti" es una denominación que proviene de la palabra castellana "mixto" (mestizo, mezclado). Así mismo dicen terceros que Misti en quechua sería "Señor", aunque otros afirmen que dicha palabra no es quechua, ni aymara, tampoco puquina.

La palabra Misti aparece por vez primera en 1787 en Las Relaciones de la Visita de Arequipa, por el Gobernador -Intendente Antonio Álvarez y Jiménez. Antes de ello le llamaban solamente "El Volcán".

 

ORIGEN DE CHILE PROVIENE DE AREQUIPA

  

  

 

EL ORIGEN DEL NOMBRE CHILE, PROVIENE DE AREQUIPA

 

Por: Pablo Nicoli Segura (*).

 

"Cuando llegaron los primeros españoles a nuestra costa, preguntaban por el nombre del país a un indio, les contestó éste Berú; luego mirando el río dijo Pelú y señalando después a los extranjeros al interior del país, Pilú; que entonces los dichos españoles respondieron; "¡Acabemos! Por aquí todo es Perú". De esta ocurrencia graciosa vino el nombre que en la actualidad tiene nuestro país. (Paz Soldán, Geografía del Perú. Vol- I, página. 27).

Si uno tiene la oportunidad de contemplar los primeros mapas del siglo XVI y XVII, de esta parte de América, se encuentra de lleno con la sorpresa de que nuestra Arequipa ocupa buena parte de la geografía del norte de Chile. En Dichos mapas se lee textualmente al referirse a nuestro vecino país: "Chili" y no Chile; por tanto es lógico pensar que Chile es una derivación fonética de Chili, tal y como la escribieron los cartógrafos de aquellas épocas.

Según algunos autores la palabra Chili deriva del vocablo quechua "Chiri" que en español significa "frío".

Según Ventura Travada y Córdova, en su libro El suelo de Arequipa convertido en cielo (1752), dice que el nombre  Chili deriva de Chilina, nombre que sería aún más antiguo. A su vez "Chillona es el nombre de una paja que crece en las regiones frías de los andes, para los naturales era la chilligua, la utilizaban para tejer sogas..."  (Cayma Historia, Tradición y Cultura, Félix Gallegos).

Por otro lado en el libro: Arequipa, su pasado, presente y futuro, página 23 (Biblioteca Inst. Nacional de Cultura) se dice textualmente: "Los Chilis se establecieron en los flancos y taludes por donde se desliza el río de Arequipa, al cual dieron su nombre". Estaría hablándose de un pueblo que ocupó estas tierras antes de la llegada de los españoles, lo cual nos parece sumamente interesante para investigar.

Dicen otros textos que Chili en idioma aimará significa "cascabel", por lo ondulante del paso del río a través de las montañas o por el ruido que hace el río cuando arrastra las piedras (Historia Sintética de Arequipa, Víctor N. Benavente).

"El Tahuantinsuyo fue dividido por el Rey de España en dos Gobernaciones: La Nueva Castilla para Pizarro y la Nueva Toledo para Almagro. Arequipa caía dentro de los límites de la nueva Toledo, que llegaba por el sur hasta el actual Chile (conocida como la Araucana). (Diario El Pueblo, 15 de agosto del 2004).

Documentos avalan el hecho de que del valle de Arequipa salió la expedición de Pedro de Valdivia a la conquista de Chile en 1539 (Imagen y Leyenda de Arequipa, página 54).

Carta de Pedro de Valdivia al emperador Carlos V (9 de julio de 1549)

Al emperador Carlos V.

Santiago, 9 de julio de 1549.

Sacratísimo e invictísimo César. Habiendo, a imitación de mis pasados, servido a V. M. donde me he hallado y en estas partes de Indias y provincias desta Nueva Extremadura, dicha antes Chili, y últimamente en la restauración de las del Perú a su cesáreo servicio en la rebelión de Gonzalo Pizarro bajo la comisión del Licenciado de la Gasca, Presidente en la Real Abdiencia de los Reyes, que por el poder que de V. M. trajo me dio la autoridad de su Gobernador y Capitán General en este Nuevo Extremo...

 

En la década de los setenta la forma que tenían los chilenos de despedirse de un peruano era: ¡hasta Arequipa! Es probable que la memoria colectiva argumentara que nuestra ciudad les pertenecía de alguna manera, siendo parte de la Nueva Toledo.

El historiador Chileno Ricardo Latcham señala que "el nombre Chile lo trajo -a su país- un grupo de aborígenes mitimaes transportados por los Incas a estas tierras, pues existía en el Perú una región que tenía un río de ese nombre". ¿Qué río sino el de Arequipa, además de su aproximación geográfica?

Por su parte el jurista e historiador, Francisco Mostajo -insigne investigador arequipeño- en su artículo: Aporte para la historia de Arequipa, publicado en el libro Prosistas e Historiadores, edición 1958, apunta: (...) que Pizarro señaló expresamente la orilla oriental del río Chile (el subrayado es nuestro),  o sea Colesuyo, a fin que su comisionado no fuera a contravenir la ordenanza sobre poblaciones expedida por Carlos V  en 1523 (...)  Queremos remarcar que si bien en otros apartados de la misma obra Mostajo se refiere a Chili como el nombre del río que discurre por Arequipa, en esta parte que es literal (del padre Calancha, Crónica moralizadora, pág. 47 y este a su vez de Garcilaso de la Vega)  la fuente más antigua,  lo define como Chile. Pensamos que a partir de una de las dos riveras de este rió se pudo haber considerado la división de la Nueva Castilla y la Nueva Toledo, y por este motivo, todo lo que quedaba hacia el sur pertenecía a lo que hoy es el país de Chile. Geográficamente quizás el paralelo asignado como separación no concuerde del todo; pero los mapas de aquellas épocas apenas si se aproximaban a la exactitud real, a la que estamos acostumbramos hoy con los adelantos tecnológicos.

Algunas fuentes chilenas concuerdan que el nombre de su país tiene su origen en un ave de la zona (o en el sonido que provocaba la misma); pero esto no parece tener mayor peso que lo meramente tradicional.

Por otro lado tampoco nos parece extraña la relación de sonido entre Arequipa y Arica, que además fue tierra peruana hasta después de la Guerra del Pacífico; pero ese es otro tema.

 

En conclusión, lo más probable es que el origen más remoto del nombre Chile, proviene según las fuentes citadas, del nombre del río que discurre por Arequipa.

 

(*) Extraído del libro del mismo autor Mitos y Leyendas de Arequipa, edición 2008.

 

NOTA IMPORTANTE: El Gobierno Regional de Arequipa, en su colección Biblioteca Juvenil, libro 6, Arequipa y los Viajeros, publicado en 2010, página 199 nos dice a la letra: Chiri o Chilli, equivale en la lengua quechua a "región fría". Un camino que le costea, llámese chilina (...) Esta casi averiguado que ese camino fue el que siguió, hasta las riberas del Maule, el Inca Yupanqui, conquistador de Chile, detenido en este punto por la indomable fiereza de los araucanos.

Don Manuel Vicuña, vecino de la ciudad de Arequipa, y constructor del camino  de esa ciudad a Puno, observa que el nombre de Chile debe derivarse de la palabra chire o chillí, y creo bien fundada su presentación. (Santiago Estrada, diplomático argentino, 1835-1891).

El subrayado es nuestro.

HISTORIAS INSÓLITAS EN TORNO AL VOLCÁN MISTI

 

 

Por: Pablo Nicoli Segura.

 

Según se afirma en el libro: El Misti biografía de un volcán, de Pablo Masías, (edición 1977, páginas 118 y siguientes) son varios los cadáveres de personas -conocidas o anónimas- que se han encontrado a lo largo de los años en las inmediaciones de nuestra montaña más famosa.

A lo largo de la historia de Arequipa se han extraviado infinidad de personas al intentar escalar sus pedregosas y también resbaladizas laderas. Uno de los casos menos difundidos fue el de los excursionistas ingleses  Ryder y Rothwell que desaparecieron sin dejar rastro alguno en el año de 1878, según lo informó en su momento el Diario La Bolsa de Arequipa. Situación opuesta en su difusión fue el sonado caso de la desaparición de las dos teresas (Teresa Yaqueto y Romero) con un año de diferencia; aunque coincidentemente en el mismo mes de octubre de 1977 y 1978 respectivamente. En ambos casos las dos mujeres desertaron de su intensión de ascender al volcán -sólo llegaron a sus faldas- por encontrarse imposibilitadas físicamente. En ambos casos los familiares de las personas desaparecidas pidieron una investigación a las autoridades para dar con el paradero de sus parientes; pero nunca fueron encontradas. La tesis más viable fue que habiendo quedado rezagadas del grupo que ascendía al Misti trataron de regresar solas a la ciudad y quizás -esto es solo especulación- fueron abordadas, cada una en su momento y contexto- por algún personaje oscuro o una banda de estos que las ultrajaron y sepultaron para borrar las evidencias. La otra tesis de que habrían caído por algún precipicio hubiera terminado por dar como resultado el encuentro de sus cuerpos.

En 1979 el Club de Andinismo halló el cadáver de una joven, todos pensaron se había hallado el cuerpo de alguna de las teresas; pero las investigaciones y la certificación por parte de los parientes arrojaron que no se trataba de ninguna de ellas.

Otros casos no menos extraños se han sucedido en el lugar como fue el de un cadáver momificado de mujer -en la década de los 70- cerca del cono del volcán y que solo llevaba un tipo de ropa interior de nylon. Según Masías el periodismo se preguntó sino la habrían lanzado desde un avión...

En abril de 1996 se encontró otros restos humanos en las faldas del Misti, esta vez de un hombre que según el peritaje criminalístico habría permanecido sin vida más de un año en dicho lugar.

Por generaciones algunas personas de conocimientos ancestrales han hablado del famoso pago a la tierra, costumbre que habrían heredado los hombres desde épocas PRE-Incas y que en algunos casos consistía en el sacrificio de alguna bella jovencita para ofrecérsela al volcán o Apu (el caso más conocido para nuestra región sería el de la dama del Ampato, o Momia Juanita) (*). Pues para bien o para mal algunos opinan que dichas costumbres aún podrían estar vigentes en las mentes de ciertos pobladores andinos que podrían ser los responsables del consiguiente secuestro y sacrificio de jóvenes para que la montaña no vomite su fuego. Esta sería una forma de explicar la desaparición de las dos teresas en la década de los setenta.

Para terminar agregar que según otras fuentes especulativas que rayan con el estudio de los monstruos (criptozoología) y otras especies ignoradas, traemos a recuerdo la publicación de la revista Fantástico del Diario Arequipa Al Día, que en su edición del 29 de octubre del 2003 (coincidentemente octubre) publicó la experiencia sufrida por un joven andinista local -Carlos Flores- quién relató haber visto (en una de sus ascensiones al Misti) a una criatura de facciones humanas (pero con excesivo pelo amarillento en todo el cuerpo, pues nos llevaba ningún tipo de vestimenta), cruzar cercano a su campamento nocturno y cuyas huellas -no humanas- se hicieron patentes por la madrugada.

Estaríamos hablando de una suerte de Yeti sudamericano o Macón, como se le ha llamado a una criatura peluda vista en otros lugares de los andes. Ahora bien, ¿por que traemos a colación esta última historia? Bueno, no es difícil tratar de relacionar al supuesto Yeti arequipeño con las misteriosas desapariciones de los aventureros ingleses y especialmente el de las dos teresas; además de otros expedicionarios nunca hallados...

A más de 30 años de los incidentes famosos de las dos teresas, probablemente nunca encontremos respuesta a sus curiosas desapariciones y esperamos que nunca más se vuelvan a dar tales sucesos que rayan con lo inexplicable.

 

Nota: En el próximo número de Enigmas presentaremos un especial sobre criaturas extrañas en América del sur emparentadas con los hombres peludos y otros.

 

(*) Además se han encontrado restos de tales sacrificios en las cumbres del Hualca Hualca, el Mismi, y altares ceremoniales en el mismo Misti, así como otras construcciones bastante antiguas cercanas al cono. /

 

 

 

EL BISABUELO DECÍA QUE LAS BRUJAS AREQUIPEÑAS SE CONVERTÍAN...

 

 

Por: Pablo Nicoli Segura.

nicoli_pablo@hotmail.com

 

El origen hispano de Arequipa siempre le ha conferido un folclore ajeno -si se puede decir esto hoy en un mundo globalizado que los medios de comunicación han reducido a su máxima expresión- que nos recuerda las leyendas europeas plagadas de fantasmas, demonios, duendes y brujas. Vamos a referirnos a estas últimas -las bruxas o brujas- que las hubo en nuestra ciudad y otras localidades del departamento como son Huancarqui en Castilla, o aquí nomás cerquita en Huaranguillo, o porque no la tradicional Tiabaya, antaño tierra de árboles deformados y perales, o como lo dicen las crónicas de los viajeros del siglo XIX, en Sachaca, dónde siempre hubo manifestaciones mágicas y leyendas en torno a estas.

El bisabuelo contaba que no había casa en Huancarqui en dónde al menos una de las mujeres no fuera una bruja (*); muchas veces la única forma de sospechar de estos personajes, tan desapercibido como cualquier otro parroquiano, era cuando se deshacían en amabilidades y atenciones con los visitantes, especialmente a la hora de ofrecernos un sabroso plato tradicional, en cuyo contenido ya habían vaciado el mejunje mágico, ya fuera para enamorarnos sin remedio o para hacernos víctimas de la enfermedad como aquella que torna nuestra piel bronceada en pálida y casi albina (kara o ccara, le dicen). A algunas se les podía identificar por alguna verruga en el rostro o en otras partes más íntimas del cuerpo.

En Tiabaya por ejemplo se contaba hasta hace muy poco una curiosa y nauseabunda historia -cúbranse la nariz- de un marido cornudo cuya esposa le era infiel cada viernes con el demonio, y a quién le andaba besando el culo apestoso y oliéndole los pedos junto a otras brujas (**). Así mismo se dice que las brujas, cuando eran perseguidas, se convertían en viejos árboles en dónde podía motarse sus rostros deformes y atumorados, cuyos ejemplos más cercanos solo se conservan hoy en algunos árboles del parque a "La mujer" -o a las brujas dirían otros- de la Urb. San Jerónimo del Cercado, a unas 3  cuadras del actual colegio Médico.

Huaranguillo siempre fue el lugar idóneo para contratar los servicios de una bruja y procurarle un maleficio al enemigo ya fuera por la disputa de una herencia, el amor de la gatita del barrio, o simplemente porque nos caía gordo nuestro vecino. Había daños que atraían la mala suerte y otras que eliminaban de tajo al adversario causándoles una muerte fulminante, bueno al menos no había sadismo en estos menesteres, pudiendo alargarle la agonía al susodicho con una lenta y dolorosa enfermedad.

El bisabuelo decía que las brujas de Sachaca se convertían en gallinas, lechuzas, cuyes, perros negros y hasta chanchos y algo de cierto debe haber; pues esta mala sangre del hoy distrito parece refrendarse en documentos como los del viajero francés Paul Marcoy (***) que en uno de sus libros de viajes por Sudamérica nos dice a la letra: "Sachaca es un lugar de mala fama, pues la tradición local lo ha convertido en punto de reunión nocturna de brujas y duendes... ".

Sucedió por ejemplo que unos jóvenes palomillas atraparon a una bruja, ya convertida en gallina, la maltrataron, la desplumaron sin reparo y la ataron a un molle (un árbol). A la mañana siguiente todos esperaban a que Doña Lucita, la dueña de la picantería, abriera el negocio; pero nada, no venía. Luego alguien avisó que una señora desnuda y ensangrentada había aparecido amarrada al centenario árbol de la Plaza; por supuesto se trataba de la Lucita.

Que las brujas de la arequipa de antaño volaban; pues al menos una vez así lo vio el compadre del bisabuelo quién decía que se montaban, no precisamente sobre escobas, sino sobre animales que les servían de improvisado vehículo, cosa extraña salvo que a tales fueran aves o les saliera alas. Con respecto a las lechuzas -con las cuales las brujas están empentadas, si es que no son ellas mismas- había la creencia que si alguna de estas aves de mal agüero volaba y cantaba subida al techo o entrada de nuestra casa, la muerte de alguno de los que habitaban el lugar era inminente.

Usualmente ser bruja en la Arequipa de antaño era casi una profesión; pues aparte de los muchos maleficios y daños mortales que se les encargaba, se dedicaban también a hacer mejunjes que curaban los males de estómago, las diarreas, el susto y otros padecimientos cotidianos.

Manuel Rodríguez Velásquez, (Marove), en su libro: Estampas de Arequipa, nos refiere la triste historia de la bruja de Villalba, -apenas comenzado el siglo XX- también conocida como: La Lechuza, una pobre y andrajosa mujer a la que le decían bruja sólo por su triste apariencia.

Esperamos que la noche de Halloween les haga recordar que no todas las brujas vuelan por países extranjeros, las nuestras están aquí no más cerquita, casi a la vuelta de la esquina y ya no necesitan el disfraz.

 

 

(*) La tradición decía que la séptima hija mujer de la familia, necesariamente nacía bruja; distinto eran aquellas que se hacían brujas al adquirir el conocimiento y la práctica de la magia.

(**) A la reunión de brujas se le llama Aquelarre que en palabra vasca significa: "Prado del Cabrón", la cabra o macho cabrío representaba al demonio.

(***) Viajero que estuvo por Arequipa entre 1846 y 1847 y que además fue dibujante y pintor que nos ha dejado ilustraciones a pluma de la Arequipa de esos años. Su obra: Viaje a través de América del Sur, del Océano Pacífico y del Océano Atlántico, fue publicada en Paris en 1861 en dos volúmenes. Uno de esos volúmenes, el referente a nuestra ciudad, se hallaba hasta el 2006 en la Biblioteca Municipal de Arequipa, en la misma habitación y junto con los Libros Históricos del Cabildo.

LA BIBLIA HISTÓRICA DE LOS AREQUIPEÑOS

 

 

Por: Pablo Nicoli Segura.

nicoli_pablo@hotmail.com

 

Hablar del libro "Imagen y Leyenda de Arequipa" (1540 - 1990), enorme antología recopilada por Edgardo Rivera Martínez y editado por la Fundación M. J. Bustamante de La Fuente en 1996,  es hablar como el título lo indica, de "La Biblia Histórica de los Arequipeños". Se trata de un magnífico volumen de 700 páginas -poco menos-  con lo mejor que se ha escrito por siglos sobre nuestra ciudad, su historia, costumbres, tradiciones, datos anecdóticos y un amplio etcétera.

Quizás el título de la obra no haya sido el más apropiado; pues es verdad, las "Imágenes" sobre el pasado y presente de nuestra bella ciudad se suceden armoniosamente en un panorama de ensueño que aún conservan ciertos lugares tradicionales de la moderna urbe; no obstante lo de "Leyenda" no es precisamente el tipo de expresión que podemos encontrar dentro de la antología citada, más bien se trata de la historia, la tradición y las costumbres de los arequipeños del ayer -por momentos de decidida influencia hispana y por otra francesa, siglo XIX- y esto nos hace pensar irremediablemente que a más de una década de la primera edición del libro, se hace necesario ya un segundo volumen de la obra, en dónde se recopile lo mejor del folclore y de nuestras leyendas, así como de la literatura regional, lo que podría terminar de redondear tan magnifica labor bibliográfica (*).

Ya desde la introducción nos sumergimos en aquellos secretos que la historia casi olvidó y que probablemente aún desconocen las nuevas generaciones por falta de difusión en los colegios. Cómo lo ha expresado uno de nuestros más ilustres historiadores arequipeños como Eusebio Quiroz Paz Soldán "este libro debería ser lectura obligada en los centros estudiantiles". Lo malo, claro está, es que al día de hoy el número de ejemplares que existen a la venta en el mercado librero es bastante limitado y, valgan verdades, prohibitivo para la gran mayoría de bolsillos de los arequipeños; aproximadamente 85 dólares.

Pero en contraposición a su costo monetario diremos que la antología reúne  casi un centenar de autores entre extranjeros, residentes y nativos de esta ciudad. Nombres como los de Cieza de León, Ventura Travada y Córdoba, Ricardo Palma, Mariano Ambrosio Cateriano, Antonio Raimondi, Jorge Polar, José Luis Bustamante y Rivero, Jorge Basadre entre otras muchas personalidades que en la mayor parte de casos elogian las bondades tradicionales de nuestra Blanca Ciudad. Estos autores nos trasladan por el tiempo y nos hacen descubrir una Arequipa que los siglos casi han erosionado y que estaba envuelta en una magia que podemos contemplar en la imaginación, casi olerla, llena de romanticismo y costumbres que hoy pueden parecernos ajenas, pero que sin duda fueron parte habitual de la forma de vida de nuestros bisabuelos, abuelos y padres.

Creemos que una obra tan importante como la que nos ocupa debería volver a editarse en una versión económica y ser donada a las bibliotecas de colegios, institutos y universidades, además de las bibliotecas Municipales de cada distrito de la región, o en su defecto, editarla virtualmente y colgarla de la Internet para su consulta; después de todo la información histórica y tradicional no debe, no debería estar sujeta al poder adquisitivo de una minoría de lectores.

 

(*) En ese sentido podemos afirmar que desde 1990 a la fecha son varios ya los escritores e investigadores que han recopilado muchas leyendas, nuevos trabajos de investigación histórica y literatura ambientada o inspirada en Arequipa.

 

Leyendas de nuestra ciudad.

 

EXTRAIDO DEL LIBRO DE PABLO NICOLI:

AREQUIPA Y SUS MISTERIOS, EDIC. 2001.

 

INDICE

 

AREQUIPA, ENTRE LA HISTORIA Y LA LEYENDA:

 

 -Se dijo de Arequipa

 -Lo desconocido de la Catedral

 -La casa encantada de Yanahuara

 -El Tuturutu

 -El puente del Diablo

 -La sirena del puente Bolognesi

 -Sor Ana de Los Ángeles

 -El fraile sin cabeza

 -Bolívar y el cementerio de la Apacheta

 -La misa del otro mundo

 -El observatorio de Carmen Alto

 -La mano de la condenada

 -El teatro Fénix

 -Pedro Paulet

 -El hijo del Misti

 

 

LE SUCEDIÓ AL AUTOR

Cuando era muchacho y estudiaba la primaria, un profesor del curso de lenguaje nos leyó en clase un relato fantástico, ambientado en la Arequipa de antaño, que me fascinó y que despertó mi imaginación. Pasaron veinticinco años y no recordaba el título del relato, tampoco el nombre del autor del mismo y casi me había olvidado de qué trataba; no obstante, guardaba el fiel recuerdo de lo que significó para mí y estoy seguro, de lo que significó para muchos de mis compañeros.

Durante años traté de encontrar aquel viejo libro de lenguaje de color naranja, en donde estaba escrito el relato mágico y fue, apenas hace unos meses, que en uno de esos lugares de venta de libros usados volví a toparme con el texto por tanto tiempo añorado. Cuando lo tuve en mis manos, la emoción me embargó y tuve que hacer un gran esfuerzo para no expresar abiertamente mi alegría. Le pregunté al dueño sobre el costo del libro. Él me respondió que valía cinco soles. Yo hubiera pagado diez veces más por leer nuevamente el relato y llevármelo a casa. Finalmente lo compré y sin más esperar abrí el texto, busqué el cuento y fui leyendo, mientras recorría las calles, lo que estaba seguro sería una deliciosa lectura. Después de tantos años, el relato volvió a fascinarme. Aquél  es uno de los once que integran el presente libro (La Procesión de las Animas: de Francisco Ibáñez, Arequipa siglo XIX); que espero, como a mí, logre maravillarlos. Pero no se encuentra sólo, lo acompañan otros relatos de similar factura. Son once historias de antología que sé muy bien me hubiera agradado leer de joven, adulto, y más adelante, como abuelo.

Dedico esta obra especialmente a los jóvenes de cuerpo, pero también a los jóvenes de espíritu, y espero que os motive a escribir nuevas historias y que, si es posible, me hagan partícipe de ellas. Gracias por interesarse en algo que le concierne a nuestra bella Arequipa.

 

            Pablo Nicoli

 

 

SE DIJO DE AREQUIPA
Arequipa es la ciudad del Perú de mayor influencia española, y esto se refleja, especialmente, en buena parte de su arquitectura. Sus habitantes, en las primeras décadas después de su fundación española en 1540, eran considerados como los de más alto índice en población blanca. Fue por esto y no por el color de sus construcciones -en la colonia casi todas las casonas estaban pintadas con colores pastel-, que se le conoció como "la ciudad blanca".
Dijo de Arequipa Cieza de León en el siglo XVII que: "es la más sana del Perú y la más apacible para vivir". Fama que llegó hasta España; tanto, que es sabido que el propio autor del Quijote, Miguel de Cervantes, escribió en el "Canto a Caliope", del libro sexto de "La Galatea", allá por 1685, que: "Arequipa y sus hijos eran una eterna primavera". 
 

LO DESCONOCIDO DE LA CATEDRAL
Entre sus templos, el de mayor número de cosas a destacar, es sin duda su catedral.
"La iglesia mayor de Arequipa no está sujeta a orden arquitectónico riguroso; sino que es obra de inspiración y de inexperiencia artística. Su hermosura es de conjunto; examinándola detalladamente se le encuentra muchos defectos; no obstante su característica dominante es la de grandeza" (1).
Cuenta una leyenda que los planos originales para la erección de esta obra estaban destinados para otra ciudad más importante; pero que por un error, de parte de los responsables que enviaron los planos desde España, se confundieron los mismos y se empezó a construir en Arequipa lo que tenía que ser para una ciudad de México; y decimos empezó, pues la idea original era que la construcción ocupara todo lo que hoy es la manzana entre la Catedral y la calle Moral.
 El arquitecto que construyó este templo, de nombre Lucas Poblete natural, de Arequipa, era hombre de poca ilustración; no obstante tenía gran talento artístico y era aún mejor conocedor del sillar. Al respecto de su persona se conoce una anécdota que describe su desprendimiento. Esto fue en junio de 1868, cuando se colocaron los dos medallones alegóricos bajo sus torres. Este trabajo fue mandado a realizar por el nombrado Poblete, años después de que se edificara la Catedral, y quedó impago; por lo que el constructor recibió una carta que le pedía saber cuánto cobraría por dicho trabajo, a lo que este respondió con otra misiva que, sabiendo que no había fondos destinados para este asunto, se le permitiera no aceptar ninguna retribución al respecto; exceptuando lo que cobrara el herrero por los pernos (2).
Con respecto al número cuatro, consignado con cuatro barras, en el reloj de fabricación inglesa adquirido en 1854, que exhibe una de las torres de la catedral, muchos han dado por cierto que se trataría de un error de fabricación; puesto que el número cuatro en romano, es una ( I ) y una ( V ); pero la explicación real a esto, es que esta forma de numerar fue a propósito; puesto que antiguamente la gente confundía el  cuatro en romanos, por el seis que es a la inversa, por lo que se adoptó esta alternativa para evitar percances con la hora. Así se explica también que otros relojes similares, en otras partes del mundo, muestren la misma característica.
Que la construcción del templo es fuerte, se comprobó en el terremoto del 13 de agosto de 1868, el cual a pesar de los ocho minutos que duró -según afirma el diario "La Bolsa" de aquella época-, apenas si pudo traer abajo un tercio de sus torres y abrir una grieta en una de sus bóvedas.
 Originalmente la tradición de antaño era la de enterrar a los muertos alrededor de los templos, y esto fue así en el caso de la iglesia mayor; asimismo los restos de personajes ligados al clero o, simplemente, gente importante eran depositados en el interior de la misma. Según dicen algunas leyendas, los restos del fundador de Arequipa, Don Garcí Manuel de Carbajal, podrían estar enterrados -como fue el caso de Pizarro en Lima-, en el interior de la Catedral; puesto que dichos restos nunca se supo donde fueron depositados después de su muerte.
Se especula de la existencia de una larga galería subterránea que, según algunas versiones, partiría de la Catedral hasta la iglesia de La Compañía; además, de comunicarse a otros templos cercanos y que inclusive desembocaría al monasterio de Santa Catalina. Al respecto, se afirma también que una de las entradas a dicho subterráneo, estaría debajo del altar mayor, según Mariano A. Cateriano, que dice: "La bóveda subterránea de figura circular, donde reposaban las cenizas de los obispos que morían, hallábase también debajo del presbiterio y tenía su entrada por el costado derecho" (El cielo de Arequipa convertido en suelo).
"Con respecto al púlpito, vale acotar que dicha obra fue mandada a construir en los talleres de Buisine-Rigot, en Lille (Francia). La obra fue concluida en algo más de un año. Lo curioso del caso es que el púlpito estuvo listo para traerse a nuestra ciudad el año de 1879, cuando ya habían llegado a Francia las noticias de la guerra con Chile. No se entiende cómo -cosas del diablo decían los antiguos-, en medio de una violenta guerra, y con los puertos peruanos bloqueados, a finales de dicho año llegó el magnífico mueble: ¿No sería que el demonio del púlpito se dio maña para librar todas las trabas que levantaba el infierno de la guerra? ¿Quién sabe? Lo cierto es que el 16 de diciembre de ese año, una docena de artesanos arequipeños ensamblaron las doce partes con las que fue construido el hermoso mueble" (3).
Otras obras tan valiosas y artísticas como el mismo diablo del púlpito, son los doce apóstoles que hacen fila a lo largo de la nave central del templo y, una cosa curiosa, es que dichos apóstoles que dan a pensar ser de piedra, están tallados en madera y pintados asemejando el mármol. Estas estatuas fueron adquiridas en Génova, y dado que se ha perdido la técnica de su fabricación (puesto que se trata de tallas en madera hueca) su valor, como obra de arte, es incalculable.
Quién no ha oído alguna vez la famosa expresión: "¿Quién hizo la maravilla? ¡La hizo Moratilla!" Pues esto se debe a que Don Juan Sebastián de Goyeneche, dotó a nuestra Catedral de una bellísima y aún más valiosa Custodia, que fue mandada a hacer en España; en los talleres de Francisco de Moratilla, en 1850. Esta reliquia fue trabajada en filigrana de oro, adornada con enorme cantidad de piedras preciosas. En la base ostenta la figura de los cuatro evangelistas. Esta obra mereció muchos elogios, pero especialmente los de la reina Isabel II, y de allí el estribillo: ¿Quién hizo la maravilla? (4).
Con respecto al órgano, éste fue traído de Bélgica en 1854, y era tan grande que, para que pudiera entrar en su lugar, fue necesario doblegarle la coronación a pesar de la gran altura del templo. De dicho órgano se dice, que fue en su momento el segundo más grande de Sudamérica. Fue construido por Francois Bernard Loret, quien hizo dos idénticos; su gemelo se encuentra en la ciudad de Hamburgo, en Alemania.
Cuenta una leyenda, que mientras un sacerdote oficiaba una misa dentro de la iglesia mayor, y quizás desmotivado por los años que tenía en el oficio, en el momento de la conversión del vino en la sangre de Cristo, y no teniendo la fe necesaria de que esto realmente pudiera suceder, de pronto del cáliz que tenía en sus manos empezó a emanar gran cantidad de sangre que manchó las telas que cubrían el altar. Se dice que las mismas son guardadas dentro de la iglesia.

 

LA CASA ENCANTADA DE YANAHUARA
Corría el año de 1666, y hasta la villa de Yanahuara llegó para establecerse un noble español a ejercer la función de encomendador. Este se casó con una dama que rebosaba de atributos por su extraordinaria belleza. Transcurrido el tiempo surgió una relación amorosa entre un criado de la casa y la bellísima mujer. Tras uno de sus viajes el español logró descubrir esta infidelidad, y sometió a ambos a una serie de torturas que culminó en la muerte cruel de los amantes. Cuenta la historia que tal era el odio y el desconsuelo del español, que los enterró, aún con vida, tapiando una de las paredes de la casona donde vivían. Es a raíz de este acontecimiento que la casona ubicada a corta distancia de la iglesia de Yanahuara, cobra fama por sucesos extraños, tales como: estrépito de cadenas, campanas que sonaban solas, ladridos angustiantes de perros y siluetas fantasmales, que noche a noche se dejaban sentir. "La casa encantada", como fue  llamada luego, cambió de dueños constantemente, debido a que nadie soportaba mucho tiempo de permanencia dentro de la misma.
 
EL TUTURUTU
¿Qué enigmática figura representa el Tuturutu? "El obispo Don Juan Cavero y Toledo, pensando en el ornato de la naciente ciudad, mandó a construir una pila ornamental en la Plaza de Armas (1735); y el fundidor, a quien se encomendó esta labor, no pudiendo soportar las constantes molestias que sobre su descendencia hacían los duendes, cogió en cierta ocasión de la oreja a uno de ellos; tomó su molde en yeso, y luego, según la matriz obtenida, vació en bronce al Tuturutu" (5).  Por supuesto que esto sólo es parte de las leyendas de la ciudad; lo cierto es que según Ventura Travada y Córdova, en su detallada descripción que de la pila de la plaza mayor hace referencia, dice:  "corónala un ángel por fama por cuyo buque se eleva el agua en un altísimo penacho". La pregunta sería hoy: ¿un ángel sin alas y vestido de armadura? Al parecer el Tuturutu sería el mismo tipo de ángel o arcángel que se hallan pintados en muchos lienzos de la escuela cuzqueña, como los hay en el convento de Santa Catalina o en la iglesia de La Compañía, y en donde muchas veces se les ve ataviados con casco o sombrero y armadura de plata o de oro. ¿Y las alas, a dónde fueron a parar?
"El terremoto de mayo de 1784 dejó destruida la ciudad y también dañó al enigmático Tuturutu, el que fue guardado en la cárcel, que en aquellos tiempos se dice quedaba en el fundo El Fierro; donde al parecer perdió sus alas de ángel; presumiéndose que éstas fueron utilizadas en alguna actividad manual. Posteriormente fue llevado a las casas del cabildo y finalmente devuelto a su ubicación primera, en la Plaza de Armas" (6).
 

EL PUENTE DEL DIABLO
Una leyenda muy antigua cuenta sobre un oscuro personaje que se dedicaba a robar y asaltar a los parroquianos de Cayma. Un día, con tal de conseguir sus deshonestos propósitos, llegó al asesinato de una muchacha, y mientras iba huyendo, en una vieja carreta en donde había escondido todo lo conseguido fruto de sus fechorías, tomó el camino con destino a lo que hoy es el puente Juan Pablo II, antes conocido como Puente del Diablo, donde se dice no existía tal depresión de terreno, y mientras iba consumando su evasión, maldiciendo a sus perseguidores y burlándose de Dios mismo; de pronto ¡el mundo se vino abajo!, se abrió la tierra y se tragó al desdichado junto con la carreta y los caballos que lo guiaban; inmediatamente se cerró el lugar y sólo quedó una pequeña depresión o "lloclla" que es la que hasta hoy subsiste. Algún testigo que desde lejos observó el incidente, sólo atinó a expresar del criminal: ¡Pobre diablo!

LA SIRENA DEL PUENTE BOLOGNESI
¿Alguna vez oyó referir sobre la sirena del puente Bolognesi? Nuestra ciudad tampoco queda al margen de las leyendas griegas. Cuentan los antiguos que cuando era estación de avecinarse las lluvias y al despuntar la medianoche, hacía su aparición una bella mujer con cola de pez, encima de la enorme piedra que está al pie del puente Bolognesi, en pleno lecho del río. Cuenta  Eloy Obando, vecino que habita dichos lugares desde hace 75 años, que la tradición oral que le trasmitieron, refería a una sirena que esperaba a su amado ya entrada la medianoche. El lugar, que en esos tiempos estaba sin lo que es ahora la avenida La Marina, tenía un acceso consistente en una escalerilla que rodeaba la acequia, curso de agua que recorría la ciudad al margen izquierdo del río Chili. A una hora precisa, hacía su aparición, simultáneamente, la sirena en el río y un hombre desnudo en el callejón Ibáñez, arrastrando unas cadenas y subiendo un poste -que imaginamos era para divisar a su amada- luego, bajaba hasta la casa que colinda con el río,  para perderse en medio de la noche y encontrarse finalmente con la ninfa de las aguas que lo esperaba en medio de cánticos y tenues luces que se daban paso en tan descomunal piedra. Antes de que aclarase el día, cuentan otros vecinos, la piedra se convertía en una morada llena de bonitas muchachas que salían en espera de algún inocente hombre para llevarlo a sus dominios. Asimismo, se dice que dichas sirenas eran las causantes de que muchas personas se arrojaran desde lo alto del puente contra el lecho del río.
 
SOR ANA DE LOS ÁNGELES
El monasterio de Santa Catalina fue fundado en 1575. En dicho lugar, muchas mujeres, jóvenes y viudas, hicieron sus votos perpetuos. Ana de Monteagudo fue hija de Sebastián Monteagudo y Francisca Ponce de León; estos últimos, para asegurar la educación cristiana de su pequeña hija, la internaron en el monasterio cuando contaba con tres años. A su edad núbil -los catorce-, Ana fue reintegrada al hogar, pues su padre la había comprometido con un joven. Ella obedeció, pero desesperada en un mundo que no conocía, decidió huir de su casa y regresar al convento, en donde permanecería hasta su muerte. Ana castigaba su cuerpo con azotes y se sometía a largos ayunos de pan y agua. Se dice que, entre sus milagros, con sólo aplicar parte de la tela de su hábito, desaparecían tumores e infecciones. Fueron innumerables los vaticinios sobre muertes, enfermedades, recompensas y otros. Murió el 10 de enero de 1686, tras largos 10 años de penosa enfermedad y fue enterrada en el cementerio del monasterio. Ese mismo año, el obispo Don Antonio de León inició el proceso de su beatificación. En 1731, al trasladar su cuerpo a una nueva tumba en el coro de la iglesia, lo encontraron incorrupto, intacto y con olor a flores.
 
EL FRAILE SIN CABEZA
Una leyenda de Arequipa del siglo XIX, nos cuenta sobre el diabólico andar del "Fraile sin cabeza". Un alma en pena, a veces gravitante, que se sabía, por toda la ciudad, recorría de lado a lado el callejón de la Catedral y siempre al amparo de las doce campanadas que dejaba oír el reloj de la torre. El espectro, decían quienes habían tenido el valor o la mala fortuna de encontrárselo, se mostraba ataviado con un viejo hábito franciscano y en cuyo interior del alargado capuchón que debía cubrirle la cabeza, sólo se podía entrever una profunda oquedad, una sombra provocada por el vacío. La leyenda -o por lo menos una de las dos versiones de la misma-, cuenta que el espectral personaje había sido decapitado por el hijo de un noble español, quien por un desacuerdo intrascendente, había reñido con el fraile y en medio del calor de la desigual contienda, la cabeza de éste último había sido cortada de tajo; a causa del fuerte golpe que le propinó el hijo del noble con la espada. El lamentable acontecimiento había ocurrido en el callejón de la Catedral, del lado que antiguamente daba a la "Casa Forga". Se cuenta además que el religioso había sido enterrado sin su respectiva cabeza, pues al momento de la decapitación, un perro la había mordido y llevado a esconder en algún recoveco de los alrededores. Era por esto, refieren los abuelos, que el fraile andaba vagando en busca eterna de su cabeza. Tal vez la modernidad, al parecer, aplacó su constante deambular; o quizá finalmente encontró lo que tanto andaba buscando.
 

BOLÍVAR Y EL CEMENTERIO DE LA APACHETA
A su paso por Arequipa, el Libertador Simón Bolívar dispuso que se construyera un nuevo cementerio, por encontrarse el antiguo de Miraflores muy cercano a la ciudad; lo que constituía un serio peligro para la salud de sus habitantes. "Y fue trayendo los restos del patriota Mariano Melgar, que se inauguró el nuevo cementerio de La Apacheta -que significa montículo de piedras-, un 16 de septiembre de 1833. Lo anecdótico de esto último, es que al día de hoy se desconoce en qué parte del cementerio mencionado, están enterrados los restos de Melgar. El propio Mostajo, en su calidad de investigador de la historia de Arequipa, por más que intentó, no pudo localizar los restos del poeta" (7).
Arequipa ofreció a Bolívar un recibimiento fastuoso; obsequios y festejos se realizaron por todas partes. Uno de los homenajes que más conmovió al Libertador, fue el de las educandas de Arequipa que, en gesto de gratitud por la independencia, entregaron la donación de joyas y piedras preciosas que habían reunido para su ejército; la respuesta de Bolívar y de sus soldados, no fue otra sino, la de desprenderse de sus haberes para donarlos a su vez a las educandas y los huérfanos. Asimismo, los comerciantes de la ciudad ofrecieron un suntuoso baile en su honor" (8). Quizá por todo esto, una carta de Bolívar dirigida al general Francisco de Paula Santander, dice: "El país es bastante hermoso y Arequipa espléndida".
 

LA MISA DEL OTRO MUNDO
Una leyenda cuenta la penosa historia de un joven que, habiendo quedado dormido sobre una banca dentro de la fría iglesia de Santo Domingo, de pronto al despertar se vio prisionero de la oscuridad del lugar, siendo testigo, sin quererlo, de la fantasmagórica aparición del famoso fraile sin cabeza, quien después de encender unas velas, le pidió al muchacho que se acercara hacia el altar; que su única intención era la de celebrar una misa y que para esto requería de alguien que fuera su oyente. Aún con todo el espanto que sentía el muchacho, no le quedó sino presenciar tan insólita ceremonia y atenerse a las circunstancias. Por fin, una vez celebrada la misa, se apagaron inesperadamente las velas y el joven en su desesperación trató de huir cual entidad etérea se tratase, consiguiendo por su imprudencia romperse la cabeza contra una dura puerta, para caer finalmente sin sentido en las frías lozas del templo.
 

EL OBSERVATORIO DE CARMEN ALTO
Desde Arequipa se descubrió una luna de Saturno y un nuevo asteroide. La universidad norteamericana de Harvard, en 1867, vio por conveniente el instalar un observatorio astronómico en el hemisferio austral del planeta. Para esto envió a un grupo de científicos a que hallaran la mejor ubicación posible. Después de haber visitado la mayoría de los países latinoamericanos, la comitiva se decidió por Chosica, en Lima; no obstante, las adversas condiciones climatológicas se convirtieron en un obstáculo, por lo que se decidió buscar una nueva locación. En 1889, el profesor Solon Bailey y su comitiva salieron del Callao con rumbo al puerto de Mollendo. Casi inmediatamente partieron hacia Arequipa y al llegar quedaron impresionados, según se desprende de una carta enviada a los Estados Unidos: "Es sorprendente, la ciudad es realmente bella y pintoresca, mucho mejor que cualquier otra que hayamos visto en el Perú, yace en medio de una extensa campiña con llanos y cerros que se extienden más allá de donde pueden ver los ojos. La ciudad está construida con una piedra blanca que a la distancia parece mármol..."
Los científicos instalaron el observatorio en Carmen Alto, en el distrito de Cayma, cuya propiedad, en ese entonces, pertenecía a una familia de apellido Ramos. En 1899 la universidad de Harvard envió a Arequipa el famoso telescopio "Bruce", de 24 pulgadas, siendo el más moderno del mundo en aquel entonces. Desde Cayma se descubrió, ese mismo año, la novena luna de Saturno, llamada "Febo", cuya existencia fue plenamente demostrada cinco años después. En 1901 se descubrió un nuevo asteroide del Sistema Solar, el número 475, bautizado como "Ocllo", en honor a la hermana-esposa del primer Inca. Asimismo, se lograron importantes estudios sobre las nubes de Magallanes, que se encuentran a 163,000 años/luz de la tierra. El observatorio de Carmen Alto vio su final en 1927, en el que fue desmantelado.
 
LA MANO DE LA CONDENADA
Una leyenda nos cuenta sobre una muchacha condenada, que después de tres días de haber sido sepultada en el cementerio, inició su espantosa labor de mostrar, de vez en vez, una de sus pálidas manos por sobre la tierra; como si quisiera agarrar o asirse de algo o de alguien. Fue en este afán que el sepulturero del lugar se percató, no sin llevarse menudo susto primero, del inusual acontecimiento, y fue a dar aviso al cura del pueblo, para que éste pusiera fin o santo remedio a tal género de situaciones de ultratumba. Cuando el curita, al ir al cementerio, confirmó el suceso, sin quererlo fue víctima de la mano que cogió fuertemente uno de sus pies; lo que lo llevó, desesperadamente, a defenderse de los terribles jalones y arañazos de la condenada; esto gracias a la ayuda de un látigo que había tenido a bien llevar. Una vez resuelto el impasse, no tuvo mejor idea que acercarse a la casa de la madre de la muchacha, y preguntarle cómo había sido la susodicha en vida. Al saber el cura sobre los acostumbrados maltratos que durante dieciocho años tuvo por costumbre recibir la madre, resolvió con el consiguiente permiso de los familiares desenterrar el cuerpo de la condenada -esto con ayuda del sepulturero-, y volverlo a meter en la fosa; pero esta vez boca abajo, para que  molestara sólo a las almas del infierno.

 

EL TEATRO FENIX
En 1825, y gracias a una sociedad de caballeros de los más pudientes de Arequipa, se empezó a recaudar los fondos necesarios para la construcción del teatro Fénix. Este comité acordó encomendarle los planos al célebre ingeniero francés, Eiffel, autor de la torre que lleva su nombre en París (Eiffel igualmente hizo los planos de otras obras importantes en nuestra ciudad como son: la estructura metálica del techo del mercado San Camilo, la estación del Ferrocarril y el puente de Fierro). Emprendida la obra de construcción, no se pudo terminar por distintos motivos, y quedó sin techo; se le colocó, provisionalmente, uno de lona como las carpas de los circos. Bajo este techo actuaron infinidad de compañías líricas, dramáticas,  cómicas y otras.
El teatro no contaba con mobiliario propio; pues, era costumbre que las familias que alquilaban palcos, tenían que enviar con anterioridad las sillas. Un detalle curioso, es que con el techo de lona, cuando llovía -como solía llover en Arequipa antes-, la gente de la platea tenía que abrir sus respectivos paraguas para no mojarse. Este techo de lona subsistió hasta el año 1890, en que fue cambiado por uno más conveniente; más no el apropiado. Entre 1916 y 1917, aunque algunos afirman que antes, el teatro fue convertido, a su vez, en sala de cine.
 
PEDRO PAULET
El arequipeño Pedro E. Paulet (1874-1945), fue el primer precursor de la aeronavegación a propulsión y pionero de los viajes espaciales. Ideó el primer motor impulsado por combustible líquido, y fue también inventor del avión sin hélice. El ingeniero Paulet se adelantó a investigadores como Tslolkovsky (ruso), Goddard (norteamericano), Oberth (húngaro), considerados como los más antiguos investigadores de la era espacial. Este gran arequipeño reveló sus diseños en 1895, motor Paulet; 1900, motor industrial con tres cohetes; y en 1902, esquema del avión torpedo para vuelo vertical y horizontal. Solía salir al campo para experimentar con cohetes de arranque, a los cuales les agregaba una carga constituida por pequeños animales vivos, a fin de observar el efecto que en éstos producía la velocidad o la extensión de vuelo. Resolvió los problemas fundamentales de la propulsión; lamentablemente tuvo que abandonar sus audaces experimentos, para atender a las exigencias prácticas e inmediatas de sus funciones públicas. 
 

EL HIJO DEL MISTI
Cuando era niño, siempre escuché hablar a mi padre del hijo del Misti -un pequeño volcancito, remedo del Misti, que veíamos claramente cuando recorríamos la ciudad camino al aeropuerto-, el cual había sido encadenado, para que no pudiera crecer y hacer daño. Por supuesto años más tarde -ya adulto-, pensé que esta historia era sólo parte de las leyendas  de la ciudad; no obstante y al parecer todo esto, tenía mucho de cierto, pues según se desprende de un artículo periodístico del diario El Pueblo (1997), se refiere la historia de un tal padre Sanhuesa, de quien la tradición dice que hizo también una ascensión al Misti, y enderezó la cruz que encontró caída. Se cuenta que por temor a que el hijo fuera, en unos años, peor que el padre, los arequipeños le pidieron al personaje mencionado, que hiciera algo por detener el crecimiento del pequeño volcán. Nadie lo creería; pero así lo hizo el sacerdote, quien mandó a construir unos enormes "zunchos" de fierro y con ellos ciñó y apretó al enano volcán, de tal suerte que ya no pudo crecer y se quedó sin fuerza para erupcionar. Dicen que así permanece hasta hoy y que si alguien lo duda, haga un viaje de doce leguas al lugar, y lo encontrará más aprisionado que bebé de madre india.

 

Estas son algunas leyendas, rarezas, anécdotas y otras, poco conocidas de la historia de Arequipa.
Nuestro reconocimiento a los siguientes autores e historiadores, sin cuya ayuda nos hubiera sido imposible hacerles llegar esta pequeño reseña en homenaje a nuestra querida ciudad.

 

 
Citas textuales y resúmenes:
(1): Jorge Polar - Arequipa.
(2): Juan Guillermo Carpio Muñoz - Texao.
(3): Juan Guillermo Carpio Muñoz - Texao.
(4): A. Málaga. M. - Arequipa. Estudios históricos III.
(5): T. Guillermo Vizcarra C. - Brujerías, Tradiciones..., de Arequipa.
(6): Eloy Linares Málaga - Lo que Arequipa ofrece al mundo.
(7): Eloy Linares Málaga - Lo que Arequipa ofrece al mundo.
(8): Eusebio Quiroz Paz Soldán - Historia general de Arequipa.

 

Arequipa y sus Misterios 2001. Pablo Nicoli

 

 

LEYENDAS SEGUNDA PARTE

 

 

LOS DUENDES AREQUIPEÑOS

  

"Son los duendes, según afirman nuestras leyendas arequipeñas, pequeños muchachitos resplandecientes o simples niños de menudas proporciones que son invisibles para el adulto impuro; pero visibles para los niños puros o para los animales, que son ingenuos" Otras veces son: viejos, barbados y pequeños que se pasan todas las horas de las que disponen -que son las más-, divirtiéndose con los humanos, a quienes les hacen toda clase de bromas, de las buenas y de las otras. En el primer caso se les ve haciendo piruetas y molinetes circenses, saltos mortales en el aire, delicias de atrapabolas y riéndose a grandes carcajadas. Se esconden bajo las camas, entre las alacenas, tras los muebles más pesados, en las junturas de las puertas, en los callejones oscuros; sustraen las llaves de los candados y los arrojan entre la hierba, anudan las piernas de los pantalones y en algunas oportunidades tocan una flauta o un tamborcillo que, como en el caso de las sirenas, atrapan la voluntad de la gente, dejándose llevar con su magia hasta sus dominios. Cuidan tesoros ocultos por siglos y saben bien dónde encontrar oro. En el segundo caso, son entidades malignas y peligrosas que causan terror a quienes los ven, y a veces hasta la muerte; esto sucede cuando de forma invisible se pegan a nuestras espaldas y no hay luego como desprenderse de ellos, lo que conlleva inevitablemente al fatal desenlace.

 

Se dice del origen de los duendes que son el de aquellos niños que murieron sin ser bautizados o que son fruto del pecado de sus padres que arrojaron sus fetos a los ríos; los de esta clase son los que moran bajo los manantiales o detrás de las cascadas. Asimismo, se afirma que las mujeres que tienen relaciones sexuales fuera del matrimonio y que no dan a luz, orinan duendes. Se dice también que vinieron escondidos dentro de las alforjas de los conquistadores españoles. Adormecen a los hombres soplándoles en el rostro o, al contrario, los reaniman con el mismo acto. Se afirma que sus excrementos son de color amarillo y que cuando caen los primeros rayos del sol se volatilizan. A veces imitan el llanto de los bebés y se les confunde con ellos.

 

Existen algunas formas de deshacernos de estas maléficas presencias: una es pellizcando la oreja de un niño; esto hace el efecto de que cuando el duende oye el llanto de la criatura, huye o desaparece instantáneamente. Otra forma de prevenir que los niños fallecidos sin el sacramento del bautizo se conviertan en duendes, es la de hacer una señal de la cruz con agua bendita y luego enterrar junto al pequeño, una cruz también bendecida.

 

 

 

AREQUIPA Y SUS HISTORIAS DE APARECIDOS.

 

Al parecer, las leyendas de fantasmas en nuestra ciudad, de algún modo parecen relacionarse más con el sexo femenino, ya que entre las tradiciones arequipeñas se cuentan historias como las siguientes:

 

 

LA APARECIDA DE LA CALLE SAN PEDRO

 

Tartufo Murillo es el protagonista de esta leyenda, quien al recogerse tarde a su casa y discurriendo por la calle San Pedro, observa en medio de la gran oscuridad, a una elegante dama, vestida toda de blanco y que se dirige a su encuentro. Don Tartufo se emociona, por lo que puede resultar un romance inesperado, sin embargo cuando los dos personajes se encuentran uno muy cerca del otro, la mujer empieza a elevarse por los aires; se trata de un alma del más allá. Don Tartufo Murillo, empalidece, moja sus pantalones y se escurre, como mejor puede, por la primera puerta entreabierta que encuentra; y una vez dentro de una oscura habitación, escucha una voz cavernosa que le dice: ¡Oh, desdichado mortal, deja que redima mis pecados; no perturbes el descanso de los que han muerto!

 

Nuestro espantado protagonista, al escuchar esto, cae desmayado al piso.

 

Al parecer, y según cuentan, el alma en pena pertenecía a la que en vida fue una monjita libertina del convento de Santa Rosa.

 

 

LA FANTASMA ATERRADORA

 

Desde 1830, los habitantes de la ciudad estaban espantados por la presencia de una fantasma que, desde las ocho de la noche -en una época en la que el alumbrado público consistía en algunas velas, colocadas en las entradas de las viviendas-, recorría las calles haciendo sonar sus cadenas. Se trataba de un alma descomunal, vestida con una túnica negra y enorme cucurucho, que la hacía ver aún más aterradora.

 

El prefecto de aquel entonces, un caballero escéptico en el tema de los espíritus, apellidado La Fuente, ordenó fuera puesta una patrulla nocturna por las calles donde se sabía hacía su aparición la fantasma. En la primera incursión de la patrulla, ésta tuvo la desdicha, de encontrarse cara a cara con la descomunal mujer, quien con poco esfuerzo hizo huir, despavoridos, a los cuatro hombres que conformaban el grupo. Una vez enterado el prefecto del vergonzoso hecho, decidió acudir él mismo, acompañado de un edecán que no conocía el miedo, para capturar a la fantasma que merodeaba por el hospital de San Juan de Dios. Cuando los dos hombres se toparon frente a frente con el descomunal ser -la que esta vez, movía de lado a lado sus herrumbrosas cadenas-, no cedieron ni un paso en sus intentos de capturar al alma en pena que tenían por delante, al contrario, avanzaron decididos a atraparla, y de pronto notaron como, la supuesta fantasma, pasó de agresora a víctima, y empezó a huir con destino al depósito de cadáveres del ya citado hospital, donde finalmente fue descubierta, oculta en la oscuridad del lugar.

 

Sucedió que se trataba de una dama distinguida que se había hecho pasar por fantasma, pues había sido burlada por un fulano, a quien esperaba por las calles por donde éste último transitaba todas las noches, con el propósito de matarlo; y lograr así su venganza. Para que nadie supiera su identidad, se le había ocurrido lo de hacerse pasar por fantasma.

 

 

 

LA LLORONA

  

Se cuenta que la "Llorona" fue una mujer que perdió a sus hijos y, en su terrible sufrimiento, le echó la culpa de esta desgracia a Dios; suicidándose luego. La tradición cuenta que por las noches salía a recorrer las calles y los caminos en busca de sus hijos, y se le escuchaba gritar mientras lloraba: ¡Ay, mis hijoooooos! Los que le han visto cuentan que está vestida con túnica blanca, a veces raída y sucia, y su rostro es el de una mujer hermosa y otras tantas, el de un cadáver. Se afirma que el escuchar su llanto es presagio de enfermedades, desgracias y de muerte. Sólo la cruz la intimida o la hace retroceder. Muchas veces se presenta en los bordes de las carreteras, donde espera que algún auto se detenga para llevarla. Hay conductores que se han negado a recogerla e incluso han traspasado con su vehículo su brumosa imagen; pero quienes, sin sospechar nada malo, han tenido la desdicha de recogerla, han escuchado palabras de ella como: ¡En esta curva me estrellé! ¡Aquí encontré la muerte! Y repentinamente la mujer desaparece.

 

 

 

LA NOVIA SIN CABEZA

 

Dice la leyenda que una dama distinguida que se iba a casar, cruzó la calle con destino a la iglesia de Cayma, cuando de pronto una carreta la arrolló y su cabeza, decapitada en el acto, salió rodando hacia la entrada del lugar santo. De ella, que tuvo la desdicha de morir antes de haber llegado al altar, se dice que vaga por las noches en los alrededores de la plaza de Cayma y siempre se la ve con su vestido blanco y manchado de sangre, sosteniendo su cabeza con una mano y llorando su desdicha. Afirman que los perros enloquecen cuando la oyen gemir. En estos últimos aspectos, su historia, tiene cierta similitud con la leyenda de la llorona.

  

Así que si usted, regresa a su casa por una calle solitaria, a altas horas de la noche, y por el camino observa la silueta de una extraña mujer de vestimentas antiguas, que se le acerca misteriosamente, mejor convendría cambiar de rumbo y alejarse lo más aprisa posible del lugar, y no recurrir a sus dones de Don Juan; no vaya a ser que las almas del más allá le quieran jugar una mala pasada.

 

 

 

ENIGMAS EN LA CALLE SAN FRANCISCO

 

En la última cuadra de la calle San Francisco, la que da a la plaza del mismo nombre, muchas personas que trabajan en locales comerciales, restaurantes y otros, afirman que el sector es sumamente pesado; es decir, que hay una suerte de fenómenos extraños como "poltergeist" (desplazamiento de objetos por sí solos) y apariciones (materialización de entidades fantasmales). Entre algunas historias raras se cuentan la de haber encontrado dentro de uno de los conocidos restaurantes, un círculo de cuchillos clavados sobre una meza. Puertas que se cierran por sí solas y que propician tremendos sustos a trabajadores que muchas veces quedan encerrados en reducidos habitáculos. Hay quienes también dicen haber visto la figura de un niño con vestiduras antiguas que se pasea por algún local de baile plagado de cientos de jóvenes, que apenas si se cuestionan de quién se trata. De dicho niño se cuenta que murió accidentalmente dentro de aquella casa y que se le ve ascender por escaleras que hoy ya no existen, o traspasar paredes sin que nadie pueda detenerlo.

 

Cuando estuvimos indagando un poco sobre las múltiples historias que en dicha cuadra se cuentan, hubo más de uno que nos miró con recelo y no quiso confiarnos lo que había visto o vivido al respecto; sin embargo, creemos que tales manifestaciones sobrenaturales le dan la nota de romanticismo a la cuadra franciscana y, quién sabe, hasta en un futuro próximo podría convertirse en una atracción turística y en una de las tantas leyendas que sobre Arequipa se cuentan.

  

 

 

EL TUTURUTU: ¿UN ARCÁNGEL OLVIDADO?

 

Ventura Travada y Córdova, en su libro: "El suelo de Arequipa convertido en cielo" (1752), detalla de forma pormenorizada como está dispuesta la pileta que se halla en la Plaza Mayor de Arequipa, y entre otros detalles describe: "Corónala un ángel por fama por cuyo buque se eleva el agua en un altísimo penacho...". Supuestamente el autor está hablando del famoso Tuturutu, pero nuestro personaje de la Plaza de Armas no posee alas, para ser considerado un ángel o un arcángel. Se sabe también que la pila fue desmontada en 1907 y el Tuturutu guardado por mucho años (hasta 1920) en un patio al interior de lo que en ese entonces era la cárcel y que hoy se conoce como el Fundo El Fierro; por lo que se afirma, graciosamente, que el Tuturutu estuvo preso.

 

Cabrían dos hipótesis para tratar de explicar el asunto. La primera que el ángel del cual habla Ventura Travada y Córdova no es el mismo que la estatuilla de bronce que hoy corona la pila de nuestra Plaza de Armas. La segunda sería que en algún momento el Tuturutu perdió las alas y esto no pudo suceder cuando fue desmontado, pues se conservan hoy fotos de 1850 donde se le ve en el mismo estado que hoy.

 

Si observamos detenidamente el Tuturutu, podemos ver que éste lleva puesto un yelmo, con un corto penacho; una mediana cabellera sobresale por la espalda y una armadura sobre el cuerpo que posee una figura circular a la altura del pecho, luego una especie de calzón o falda corta y plegada al estilo de los conquistadores españoles, y por último, un par de botas, una de éstas algo deformada: la de la pierna izquierda. Si observamos los arcángeles dibujados en los cuadros de la escuela Cuzqueña, podremos identificar algunos que tienen un alto parecido a nuestro Tuturutu, incluso algunos tocan sus trompetas; igualmente, en la parte superior del órgano que está al interior de La Catedral, puede observarse dos ángeles que portan sendas trompetas. El posible arcángel que nos ocupa era conocido antiguamente como Raguel y fue destituido de su categoría por un Papa en el 745 d.C, por considerársele un demonio vestido de arcángel. De dicho personaje se lee en un manuscrito apócrifo (Revelación de Juan) lo siguiente: "Entonces Él enviará al Ángel Raguel diciendo: haz sonar la trompeta por los Ángeles del frío, la nieve y el hielo, y calma toda clase de ira en quienes se alzan a la izquierda". Como sabemos el personaje que nos ocupa está ubicado mirando hacia la Municipalidad de Arequipa y, por tanto, su izquierda son los Portales de Flores, donde siempre hubo comerciantes. Esto al parecer no nos dice mucho, pero se me ocurrió que quizás el Tuturutu no había estado ubicado siempre mirando hacia la misma dirección. Fue así que revisando algunos dibujos antiguos de la Catedral de Arequipa y su entorno, descubrí uno realizado por E. Riou, un francés que estuvo en Arequipa a mediados del siglo XIX, y que estaba acompañado por otro extranjero, algo más conocido, llamado Paul Marcoy, Conde de San Cricq, quien nos dejó relatadas sus experiencias cuando estuvo en Arequipa. En dicho dibujo se observa claramente que sobre la pila se halla un personaje que aparenta ser un ángel sin alas; lo interesante de este grabado es que se ve que el supuesto Tuturutu está mirando hacia la Catedral, por tanto, su izquierda es hacia los Portales de San Agustín, o mejor interpretado, a los terrenos pertenecientes a la orden Agustina. Como sabemos fue el obispo Don Juan Cavero y Toledo, hijo de Don Alvaro C y T (jesuita), quien donó e hizo colocar en el año 1735 el Tuturutu o supuesto arcángel Raguel en el centro de la Plaza, autoridad eclesiástica que al parecer debió tener ciertas desavenencias con la Orden agustina. Si lo anterior es cierto, es claro entonces el porqué y el significado de que dicho arcángel fuera ubicado, inicialmente, en ese lugar y en tal posición.

 

Sin embargo, no sólo el documento escrito por Ventura Travada y Córdova es el único que nos da ciertas luces sobre lo que representaba el Tuturutu realmente. Pasamos a reproducir parte de un artículo publicado en la revista Caretas de Lima y que dice:

 

"La restauración de la Pileta de la Plaza de Armas (o Mayor) de Lima marchaba sobre ruedas pero una extraña aprehensión rondaba al arquitecto Jorge Orrego Vargas, encargado de la obra. De pronto, cuando estaba trepado en la pileta se hizo la luz: "Es un ángel", dijo para sí. Y cuando sus ojos miraron el remate de la fuente no hubo duda. El Ángel de la Fama había vuelto a coronarla, igual que 97 años atrás.

Quien tenía la misma idea era el alcalde Alberto Andrade que había sugerido al Invermet convocar a un concurso para reponer a la deidad. Orrego, que al parecer ya contaba con influencias celestiales, ganó la convocatoria. Vino después la presentación de los estudios y una maqueta del ángel ante el INC que aprobó el proyecto. Hubo necesidad de hacer hasta seis ángeles para llegar al prototipo definitivo en bronce. El ángel pesa aproximadamente 145 kilos, incluyendo las ocho columnas de la base y mide 1.43 metros. TOCA UNA TROMPETA y lleva el escudo de España como su antecesor de 1648.

 

El Ángel es similar al que el virrey García Sarmiento de Sotomayor, Conde de Salvatierra, mandó forjar junto con la pileta a mediados del Siglo XVII. El diseño original fue de Pedro de Noguera.

En 1900 el entonces alcalde de Lima Federico Elguera ordenó arreglar la plaza, para lo cual hubo que bajar al ángel. Los obreros lo hicieron con tan mala suerte que la estatua cayó. Se habló de restaurarla pero nunca más volvió a volar, quizá por el mito de que era de oro".

 

Es clara la aproximación de la estatuilla o ÁNGEL DE LA FAMA citado con el Tuturutu. No es extraño, pues, la presencia de un ángel sobre la pila.

 

Entonces la pregunta es ¿cuándo perdió las alas el Tuturutu? Quizás este cuestionamiento nunca será respondido de manera definitiva.

  

Para concluir apuntaremos que si usted ha sido observador, se habrá dado cuenta que el brazo izquierdo del Tuturutu era bastante más corto que el derecho. Esto se debe a que en algún momento nuestro personaje, perdió también el antebrazo y una salida rápida para resolver el problema fue pegar la mano (la cual al parecer no se extravió) en el codo de la estatua de bronce. Es lógico pensar que si el Tuturutu perdió parte de una extremidad ¿por qué no con mayor motivo las alas, que por su ubicación en el cuerpo, son más débiles que el antebrazo?

 

En la última remodelación y entrega que hizo el ex alcalde Guillén, de la pila de la Plaza de Armas, se pudo observar que hoy nuestro Tuturutu muestra un nuevo brazo, lo cual le da un aire diferente, pero definitivamente atractivo. Sea como sea, el famoso personaje siempre será más que un adorno que, quizás como apunta el presente artículo, hasta nombre tiene. Este hombrecito se ha convertido en un símbolo que nos enorgullece a todos los Arequipeños.

 

 

 

 

 

LA TERRIBLE PROFECÍA DE UNA BEATA AREQUIPEÑA

 

 

Dibujo: Leo Ugarte Chocano

 

 

Por: Pablo Nicoli Segura.

 

"Generaciones de arequipeños han crecido rogando al Altísimo que jamás florezca el naranjo de Sor Ana de los ángeles Monteagudo -que se encuentra en la celda que perteneció a nuestro personaje dentro del Monasterio de Santa Catalina- y que al Santo Padre de turno no se le antoje canonizarla. De lo contrario, dicen, reventará el Misti y no quedará piedra sobre piedra en la ciudad".  Eso nos dice la tradición.

De niño recuerdo haber escuchado la más terrible profecía de la beata que más o menos decía algo como: Cuando el naranjo florezca Arequipa se hundirá y el Cuzco renacerá...

 

"La estrecha relación de Sor Ana de los Ángeles de Monteagudo con las almas del Purgatorio, fue determinante para sus predicciones, las mismas que generalmente fueron de carácter necrológico". Al menos eso dice la página Web del monasterio arequipeño, aunque no termina de dar detalles de la forma de comunicación -¿trance?- de Sor Ana con las citadas almas. En esta parte conviene hacer notar que si este fuera el caso de tales comunicaciones, según los católicos Sor Ana habría incurrido en espiritismo voluntario o no, y lo contradictorio es que para la iglesia Católica las almas de personas en general, sean estas del purgatorio, el cielo o infierno no pueden comunicarse con los vivos, al menos así lo dice el Antiguo Testamento. Entonces ¿de que tipo de fenómeno paranormal se trata? Por supuesto muchos creyentes afirman no creer en espíritus y fantasmas, cuando se trata de la parapsicología, pero cuando esto se da en el seno de la religión, las creencias parecen cambiar de envoltura como por milagro.

 

"Según algunas deducciones y testimonios se presume que nació el 26 de julio de 1604, fecha que no se puede asumir como exacta, ya que su Fe de Bautismo se perdió en un incendio ocurrido en la sacristía de la Iglesia Mayor de Arequipa, antecesora de la primera Catedral de la ciudad, en 1620".

 

"En varias oportunidades predijo enfermedades de algunos de sus allegados; para algunos anticipó la cura, en el caso de otros, la inevitable muerte. Estos anuncios muchas veces fueron tomados con rechazo, desconfianza e incredulidad por las personas que de una u otra manera eran afectadas". Así mismo se le relaciona con el fenómeno de la bilocación, es decir, estar a la vez en dos lugares geográficos distintos.

 

"Las personas que la conocieron personalmente llegaron a señalar un total de sesenta y ocho predicciones todas cumplidas, realizadas por la venerable monja". Aquí habría que preguntarse si alguna se compara a la profecía de catástrofe que según la beata sufrirá la ciudad por una probable erupción y que por supuesto no nos hace ninguna gracia a los arequipeños. Al parecer cuando fue elegida Priora del citado monasterio tuvo más de un inconveniente  mayor pues en varias ocasiones envenenaron sus alimentos, supuestamente, por el estricto control y disciplina que ejercía con las demás monjas, esto según el libro: Monasterio de Santa Catalina de Sena de Arequipa, del historiador  Dante Zegarra López (página 429).

 

"Los últimos años de la venerable monja catalina transcurrieron en la oscuridad de la ceguera. Tenía mucha dificultad para caminar, sin embargo jamás se quejó o se sintió desdichada por correr esa suerte.

Antes de ser sepultada, un pintor captó sus facciones en un retrato, que es el único y verdadero testimonio gráfico que de su rostro ha quedado para la posteridad. El pintor había concurrido al Monasterio pese a que en esos días el hombre estaba afectado por fuertes dolores e incluso de una hinchazón generalizada de su cuerpo. Apenas concluyó de pintar el retrato de la venerable monja, en un pequeño lienzo y mientras salía por la portería, sanó completamente y de inmediato la enfermedad que lo había afectado en los últimos días, desapareció", (una suerte de retrato de Dorian Gray, donde la enfermedad quizás la sufre el retrato y no la persona).

 "Sor Ana de los Ángeles falleció un 10 de Enero de 1686 y no fue necesario embalsamar su cuerpo, por el buen olor que despedía. Fue enterrada en el piso de tierra del Coro del templo del Monasterio.

Diez meses después, el cadáver de Sor Ana fue exhumado y encontraron el cuerpo fresco, sin mal olor y con flexibilidad comprobada de los músculos y articulaciones. Luego de su muerte los milagros continuaron; numerosos casos de personas que padecían alguna enfermedad y al encomendarse a Sor Ana o tocar alguna prenda que le perteneció, desaparecían los males que les aquejaban. Todos estos hechos motivaron a las monjas catalinas a unir testimonios y presentar una petición el 19 de julio de 1686, es decir a seis meses de su muerte, para que la venerable monja pase a ser la primera Santa de Arequipa, proceso que todavía no ha llegado a su fin". Menos mal, expresarán muchos.

La Ceremonia de Beatificación de Sor Ana de los Ángeles Monteagudo fue celebrada el 2 de Febrero de 1985, en la cuidad de Arequipa, por el Papa Juan Pablo II.

Con respecto al naranjo -hoy un tronco seco- y la profecía solo nos resta decir que si bien literalmente el mensaje es preocupante para los ciudadanos que vivimos en esta ciudad, quizás se haya empezado a cumplir ya dicha sentencia en parte, hablamos de un aspecto más bien material y económico, siendo Arequipa como todos saben olvidada por años por los gobiernos de turno y en contraposición la ciudad del Cuzco bendecida con el auge del turismo mundial.

Solo queda imaginar a una monja de clausura presurosa, una mañana cualquiera, desplazándose por los corredores del monasterio yendo a avisar a la Superiora que el naranjo ha florecido, mientras los humos -quizás naranjas-del Misti anticipen en final de esta tierra volcánica.

 

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